lunes, 11 de enero de 2010

My beautiful face

Me levanto todos los días, a veces por la mañana, a veces por la tarde (dependiendo de cómo estuvo mi noche). Al mirarme al espejo mi veta de vanidad me dice qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Cabello, ojos, boca, nariz, mentón, frente, pómulos, cuello, brazos...soy un juez, mi propio juez. Luego salgo al mundo, y lo olvido. Olvido lo que me gusta, lo que no me gusta, hasta que algo me lo recuerda.

Katie Piper es una modelo y conductora de TV británica, a quien un despechado ex mandó a desfigurar con ácido. Después de más de 30 cirugías plásticas, esta es su imagen pasada y actual:

Escuché su historia hoy. Luego de 3 años del incidente decide salir a la luz y explicar cómo ha conseguido superarlo o mejor dicho, cómo putas hizo para seguir adelante.

Me pregunto si lo odia (Daniel Lynch, su ex, recibió cadena perpetua al igual que el autor material del ataque), si se odia o se culpa, si hubiera preferido correr peor suerte, o si como ella dice, se dio cuenta de lo superficial que era, de lo mucho que valoraba aspectos menores y absurdos de su físico que como pueden apreciar en la foto del antes era mucho más que aceptable, me pregunto si es verdad que este impasse le ha descubierto facetas increíbles de su personalidad que de lo contrario nunca hubiera conocido o si una situación así cuando menos activa el mecanismo de defensa que te impulsa a sobrevivir, sin importar cuán destruido te encuentres.

Supongo que habrá un poco de todo. El dolor es sabiduría.

Mientras tanto, los que no nos enfrentamos de golpe con el horror, seguiremos viviendo en el limbo de Dorian Gray.

Nobody came to ditch you

and so you drink to

all the emptiness until you wake up

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