Oscar Wilde decía que estamos todos en la alcantarilla, pero algunos miramos hacia las estrellas. Es verdad. Todos estamos en esta alcantarilla hedionda y fétida. Con paredes y pisos llenos de bichos.
No soy de las que miran hacia las estrellas. Soy de las que tratan de defenderse de ese monstruo que está sentado al lado acechando en la oscuridad. Ese que ciego manotea tratando de pegarte, de herirte, de aunque sea conseguir molestarte, porque en este lugar pequeño, donde estamos hacinados e igual de asustados, todos odiamos la alcantarilla, todos.
Los que miran las estrellas son como esos que tocan a tu puerta y tratan de convencerte que Dios existe. O esos que salen en la tele ofertando productos milagrosos para perder peso, fingiendo que si tienes un cuerpo escultural la alcantarilla será menos jodida, que el desodorante, la tarjeta de crédito, la marca de pastas, la lavadora, el diseño Versace, una Hummer, un condominio, un buen restaurante, podrán crear un mundo donde seas feliz.
Simulacros. No hay dónde esconderse, hacia dónde huir.
It s just a hole.

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